QUÉ SON LOS SUEÑOS PREMONITORIOS

Consiente o inconsientemente, a diario soñamos mientras dormimos. Algunas veces podemos no acordarnos de qué soñamos con exactitud pero es casi seguro que al despertar tengamos la sensación de que algo nos pasó o vivimos algo mientras dormíamos. Sueños buenos que desearíamos se hicieran realidad al despertar y otros que quisiéramos nunca haber imaginado.

No sé si ustedes lo han hecho, pero por mí parte yo si he buscado el significado de mis sueños. Por curiosidad y porque alguna vez escuché sobre los sueños premonitorios…esos que te “avisan” sobre algo que puede ocurrirte. Y por esta razón, es que hoy quiero platicarte más a fondo sobre este tipo de sueños.

Varias culturas de la antigüedad sostienen que los sueños eran mensajes de los dioses e incluso practicaban la “incubación” de los mismos con el fin de propiciar revelaciones divinas.

Siglos más tarde –en el año 1900, para ser exactos– Sigmund Freud publicó que los sueños son una vía privilegiada de acceso al inconsciente. El famoso doctor austriaco descubrió que los sueños son la forma simbólica (más o menos encubierta) de realizar un deseo reprimido y que, por tanto, su interpretación puede franquear las barreras de la conciencia que nos preservan de los traumas y deseos alojados en nuestro inconsciente. 

Hoy en día, a falta de un oráculo o un psicoanalista de cabecera, millones de personas recurrimos a Internet para descifrar los enigmas oníricos. Y es que en allí abundan “respuestas”como las siguientes:

“SI SUEÑAS QUE VUELAS, PRONTO LLEGARÁ EL AMOR A TU VIDA”

Obviamente nos sacamos de onda y nos intriga si será o no verdad jajaja lo cierto es que los diccionarios de sueños son divertidos, pero al menos desde el punto de vista del psicoanálisis, haríamos mal en tomarlos en serio. Se supone que los sueños no tienen un significado fijo para todos, pues provienen de las asociaciones muy personales que cada soñante forma en su inconsciente. 

Por otro lado, aunque los hallazgos de Freud, padre del psicoanálisis, parecen destronar a José “el soñador” (el bíblico, no el de Broadway), persiste hasta nuestros días la ilusión de que los sueños pueden abrir una ventana al futuro.

De forma análoga, una posible explicación para los sueños premonitorios está en la cantidad de información que registra el cerebro a nivel preconsciente o inconsciente. Es decir, si mi amigo Pedro estornuda frente a mí, puedo ignorar el dato e incluso olvidarlo. No obstante, el estornudo es captado por alguno de mis procesos cognitivos. Entonces, esa noche sueño que Pedro está enfermo y, al día siguiente, en efecto, Pedro faltó al trabajo por una gripe tremenda. ¿Soy adivina? No: las señales de la enfermedad de Pedro estaban ahí antes de que ésta se manifestara abiertamente y mi conciencia logró captarlas.

Otra respuesta razonable para los sueños proféticos tiene que ver con los mecanismos de la memoria. Un adulto tiene entre cuatro y siete sueños por noche. Al despertar, en cinco minutos olvida la mitad de ellos. Minutos más tarde, olvida el 90%. Pero “olvidar” no significa “borrar para siempre”. Un evento significativo puede detonar el recuerdo de un sueño que permanecía latente, de forma que nos haga concluir: “Claro, yo ya había soñado que ‘X’ iba a suceder”. 

Interesante ¿No? Sin embargo, los sueños son y seguirán siendo un enigma. No sabemos qué significan ni si en verdad son premoniciones.

¿Cuál ha sido tu sueño más real? 

 

 

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